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EL FIDEICOMISO EMPRESARIAL

EL FIDEICOMISO EMPRESARIAL

Antecedentes

Author: SuperUser Account/Thursday, July 23, 2015/Categories: Fiscal

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Con la decadencia del imperio romano, la influencia directa en el derecho de la época posterior en los aspectos de los derechos de las personas, es preciso señalar la importancia que tenía el concepto de fideicomiso como una forma de legar bienes entre particulares denominado fideicommissum.

Del latín pasa a la lengua española como fideicomiso y su significado de acuerdo con el diccionario de la real academia española es el siguiente:

“Disposición por la cual el testador deja su hacienda o parte de ella encomendada a la buena fe de alguien para que, en caso y tiempo determinado, la transmita a otra persona o la invierta del modo que se le señale”

En México, la primera manifestación del fideicomiso según el autor Sergio Rodríguez Azuro en su libro “Negocios fiduciarios” se presentó a principios del siglo XX cuando el gobierno autorizó la operación con las compañías que financiaron la construcción de los ferrocarriles para garantizar la emisión de bonos correspondientes. Se entendió que jurídicamente la operación comprendía un conjunto de contratos típicos, tales como préstamos, mandato e hipoteca.

En el año de 1926, a decir del propio autor, fue expedida la ley de bancos de fideicomiso, que definía al fideicomiso como “un mandato irrevocable en virtud del cual se entrega al banco, con el carácter de fiduciario, determinados bienes para que disponga de ellos o de sus productos según la voluntad de quien los entrega, llamado fideicomitente, en beneficio de un tercero, llamado fideicomisario.

La ley general de instituciones de crédito y establecimientos bancarios, también de 1926, abroga a la ley bancaria de fideicomiso, respetando los artículos referentes al fideicomiso.

La ley de instituciones de crédito de 1932 incorpora conceptos específicos relacionados con el patrimonio de afectación.

La ley general de instituciones de crédito y organismos auxiliares de 1941, abroga a la ley de instituciones de crédito de 1932, y con la ley general de títulos y operaciones de crédito de 1932, regula en su totalidad el tema relacionado con el fideicomiso.


Marco legal vigente en México

 

Acto jurídico

El acto jurídico del fideicomiso tiene dos vertientes importantes en materia de la manifestación de voluntades, puede ser la de una sola persona o bien la voluntad de dos o más personas que buscan un mismo fin. Es por ello que se considera una herramienta jurídica flexible para el logro de objetivos unilaterales o plurilaterales.

El fideicomiso es pues, una figura jurídica con la cual es posible realizar actos de naturaleza civil y mercantil; no obstante, su constitución no le da personalidad jurídica propia, por tanto, puede afirmarse que dicho contrato no es sujeto de los impuestos sobre la renta y al activo, como sí lo son el fideicomitente o fideicomisarios (según sea el caso) pues son ellos quienes perciben los beneficios del fideicomiso.

La Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito regula el contrato de fideicomiso (Artículo 381)

En virtud del fideicomiso, el fideicomitente transmite a una institución fiduciaria la propiedad o la titularidad de uno o más bienes o derechos, según sea el caso, para ser destinado a fines lícitos y determinados encomendando la realización de dichos fines a la propia institución fiduciaria.

Es una figura jurídica consistente en una operación constituida por medio de un acto unilateral (o plurilateral en su caso) de la voluntad del fideicomitente, el cual destina ciertos bienes a un fin lícito determinado en beneficio de uno o varios fideicomisarios, encomendando la realización del mismo a una institución fiduciaria autorizada para operar.

 

De la definición anterior se desprenden los elementos personales que intervienen en el fideicomiso:

Fideicomitente: es aquel que constituye dicha figura jurídica; por disposición de la LGTOC y sólo pueden ser fideicomitentes:

·    La persona física o jurídica que tenga la capacidad necesaria para hacer la afectación de bienes que el fideicomiso implica.

·  Las autoridades judiciales o administrativas competentes, cuando se trate de bienes cuya guarda, conservación, administración, liquidación, reparto o enajenación corresponda a dichas autoridades o a las personas que éstas designen.

Fiduciaria: es la institución expresamente autorizada para ello conforme a la Ley General de Instituciones de Crédito, encargada por el fideicomitente de la realización del fin lícito determinado en el contrato.

Fideicomisario: la persona física o jurídica con la capacidad necesaria para recibir el provecho que el fideicomiso implica.

Los fideicomitentes podrán ser designados como fideicomisarios cuando así se establezca en las bases del contrato del fideicomiso.

El valor de los bienes otorgados al fideicomiso o los rendimientos que el fideicomiso genere se conoce como patrimonio del fideicomiso.

El fideicomiso debe constar siempre por escrito y ajustarse a la legislación común sobre la transmisión de los derechos o de la propiedad de las cosas dadas en fideicomiso.

Cabe apuntar la necesidad de tener identificada la finalidad para la cual se crea el fideicomiso ya que de ello depende el tratamiento legal y fiscal que pudiera tener el mismo, aunque la LGTOC solo señala (como fin del un fideicomiso) que sea lícito y determinado.

La institución fiduciaria tendrá todos los derechos y acciones que se requieran para el cumplimiento del fideicomiso, salvo las normas o limitaciones que se establezcan en el contrato.

Se deberá crear un comité técnico que realice las funciones de dirección y administración, el cual será nombrado por el fideicomitente dentro del texto del mismo contrato.

La administración en un fideicomiso puede ser delegada a un tercero. Únicamente pueden ser delegadas las funciones secundarias que no impliquen facultades de mando, decisiones o actos discrecionales que afecten al patrimonio del fideicomiso.

El fideicomiso se extingue:

➢         Por la realización del fin para el cual fue creado

➢         Por hacerse este imposible

➢         Por convenio escrito entre las partes

➢         Por revocación hecha por el fideicomitente

Extinguiéndose el fideicomiso, si no se pacta lo contrario, los bienes o derechos en poder de la institución fiduciaria serán transmitidos al fideicomitente o al fideicomisario, según corresponda.

Quedan prohibidos los fideicomisos secretos y aquellos cuya duración sea mayor de cincuenta años, cuando se designe como beneficiario a una persona moral que no sea de derecho público o institución de beneficencia.

Aspectos fiscales del fideicomiso

Si bien el fideicomiso es un contrato por medio del cual se realizan actividades de naturaleza civil o mercantil, es claro que por sí mismo el fideicomiso no es un sujeto directo de la ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR), sin embargo la realización de actos mercantiles que constituyan actividades empresariales están identificados como parte de los sujetos grabados para la legislación fiscal en comento.

Cuando se realizan actividades empresariales a través de un fideicomiso, es obligación de la institución fiduciaria determinar en los términos del Título II de la Ley, el resultado o pérdida fiscal de dichas actividades en cada ejercicio y cumplirá por cuenta de los fideicomisarios las obligaciones señaladas en esta ley, incluso la de efectuar pagos provisionales. (Artículo 13 de la LISR)

Del texto anterior se desprende la aclaración del tipo de fideicomiso que grava para efectos del ISR, dejando fuera del gravamen del impuesto a los fideicomisos que no realizan actividades empresariales, es decir aquellos fideicomisos creados solo para realizar actos de naturaleza civil, que deberán tener un tratamiento fiscal diferente.

Sin duda los fideicomisos que solo son creados para la administración de bienes y para garantizar alguna obligación no estarán sujetos al Impuesto Sobre la Renta.

Los fideicomisarios acumularán a sus demás ingresos del ejercicio, la parte del resultado fiscal de dicho ejercicio derivado de las actividades empresariales realizadas a través del fideicomiso que les corresponda, de acuerdo con lo estipulado en el contrato de fideicomiso y acreditarán en esa proporción el monto de los pagos provisionales efectuados por el fiduciario.

La pérdida fiscal derivada de las actividades empresariales realizadas a través del fideicomiso sólo podrá ser disminuida de las utilidades fiscales de ejercicios posteriores derivadas de las actividades realizadas a través de ese mismo fideicomiso.

Cuando haya pérdidas fiscales pendientes de disminuir al extinguirse el fideicomiso, el saldo actualizado de dichas pérdidas se distribuirá entre los fideicomisarios en la proporción que les corresponda conforme a lo pactado en el contrato de fideicomiso, y podrán deducirlo en el ejercicio en que se extinga el fideicomiso hasta por el monto actualizado de sus aportaciones al fideicomiso que no recupere cada uno de los fideicomisarios en lo individual.

La fiduciaria deberá llevar una cuenta de capital de aportación por cada uno de los fideicomisarios, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 78 de esta Ley, en la que se registrarán las aportaciones en efectivo y en bienes que hagan al fideicomiso cada uno de ellos.

Las entregas de efectivo o bienes provenientes del fideicomiso que la fiduciaria haga a los fideicomisarios se considerarán reembolsos de capital aportado hasta que se recupere dicho capital y disminuirán el saldo de cada una de las cuentas individuales de capital de aportación que lleve la fiduciaria por cada uno de los fideicomisarios hasta que se agote el saldo de cada una de dichas cuentas.

Para los efectos de determinar la utilidad o pérdida fiscal del ejercicio, dentro de las deducciones se incluirá la que corresponda a los bienes aportados al fideicomiso por el fideicomitente cuando sea a su vez fideicomisario y no reciba contraprestación alguna en efectivo u otros bienes por ellos, considerando como costo de adquisición de los mismos el monto original de la inversión actualizado aún no deducido o el costo promedio por acción, según el bien de que se trate, que tenga el fideicomitente al momento de su aportación al fideicomiso y ese mismo costo de adquisición deberá registrarse en la contabilidad del fideicomiso y en la cuenta de capital de aportación de quien corresponda.

El fideicomitente que aporte los bienes referidos no podrá efectuar la deducción de dichos bienes en la determinación de sus utilidades o pérdidas fiscales derivadas de sus demás actividades.

Cuando los bienes aportados al fideicomiso a los que se refiere el párrafo anterior se regresen a los fideicomitentes que los aportaron, los mismos se considerarán reintegrados al valor fiscal que tengan en la contabilidad del fideicomiso al momento en que sean regresados y en ese mismo valor se considerarán readquiridos por las personas que los aportaron.

Los pagos provisionales del ISR que corresponda a las actividades empresariales realizadas a través del fideicomiso se calcularán de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 14 de esta Ley.

En el primer año de calendario de operaciones del fideicomiso o cuando no resulte coeficiente de utilidad conforme a lo anterior, se considerará como coeficiente de utilidad para los efectos de los pagos provisionales, el que corresponda en los términos del artículo 58 del CFF (determinación presuntiva), a la actividad preponderante que se realice mediante el fideicomiso.

En los casos en que no se hayan designado fideicomisarios o éstos no puedan identificarse, se entenderá que las actividades empresariales realizadas a través del fideicomiso las realiza el fideicomitente.

Los fideicomisarios o, en su caso, el fideicomitente, responderán por el incumplimiento de las obligaciones que por su cuenta deba cumplir la fiduciaria.

El fideicomitente o fideicomisarios persona moral, deberá presentar a mas tardar el día 15 de febrero de cada año, declaración en la que se proporcione la información de las operaciones efectuadas en el año de calendario anterior, a través de fideicomiso por los que se realicen actividades empresariales en los que intervengan. (Artículo 76, fracción XIII de la LISR).

Cuando un residente en el extranjero realice actividades empresariales en el país, utilizando la figura del fideicomiso, considerará como su lugar de negocios, aquél en el que la fiduciaria realice tales actividades y cumpla por cuenta de éste, con las obligaciones fiscales derivadas de tales actividades.

En materia de impuestos indirectos, generalmente ubicamos a la actividad gravada dentro del territorio donde se realiza, por ello y para efectos de nuestra legislación, si realiza enajenación de bienes, prestación de servicios, uso o goce temporal de bienes, o bien importa bienes, deberá cumplir con las disposiciones establecidas en la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Comentarios finales

La figura del fideicomiso no puede ser observada solo desde el ámbito fiscal (fideicomiso con actividad empresarial), debe observarse en su totalidad, considerando la amplia gama de actividades que puede desarrollarse a través de esta figura.

Por mencionar algunos de los principales productos fiduciarios, podemos señalar a los fideicomisos de administración, los fideicomisos hereditarios, los fideicomisos de inversión, los fideicomisos para reserva de contingencias laborales, los fideicomisos inmobiliarios, los fideicomisos en garantía, los fideicomisos de mercados de capitales, entre otros.

Cada uno de ellos tiene una función específica y un objetivo diferente que otorga una seguridad jurídica y financiera, digna de tomarse en cuenta considerando que no tiene carga fiscal directa, solo lo relacionado con las posibles retenciones efectuadas, que deberán ser enteradas en los tiempos que precisa la propia legislación fiscal.

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